Enfermedades durante el embarazo: las más comunes

Escrito por Mariaisabel Alcarraz | Miércoles, 11 de Marzo de 2009 17:49
Enfermedades durante el embarazo
A continuación le hablaremos de las diferentes enfermedades que podemos adquirir durante nuestro embarazo. Son numerosas las enfermedades de la cuales debemos tratar de protegernos, pero en esta oportunidad hablaremos de las más comunes.

Embarazo extrauterino

Se da cuando el óvulo fecundado no se instala en el útero y se desarrolla fuera de él, normalmente en una de las trompas de Falopio. Este tipo de embarazos no llega a término y el feto suele morir antes del tercer mes.

Citomegalovirus

Parece que un porcentaje muy alto de mujeres ya han estado en contacto con este virus antes de quedarse embarazadas, pero si se reactivase durante la gestación también existe peligro para el feto, y se contrae por primera vez, los riesgos aumentan.
- Los síntomas son parecidos a los de una mononucleosis: dolor de garganta, fiebre, dolores musculares y cansancio.
- Las consecuencias en el feto son muy variadas: retraso mental, pérdida auditiva o de visión, ictericia (color amarillento en la piel), erupción cutánea característica de esta infección.
Infecciones Urinarias

En el embarazo, el riesgo de infección urinaria aumenta, por lo que es necesario acudir cuanto antes al médico si aparecen síntomas como: dolor en la zona del pubis, deseo de orinar frecuente o sensación de quemazón cuando se orina.
Este tipo de infección afecta a alrededor del 10% de las mujeres embarazadas y en algunos casos puede ser la causa de un nacimiento prematuro.

Varicela

La mayoría de mujer las mujeres adultas ya han pasado esta enfermedad durante su infancia, pero en el caso de que la contrajera una embarazada las repercusiones en su salud son mucho más graves.
- Durante el primer trimestre, aumenta el riesgo de tener un aborto o de que el bebe padezca alguna malformación como lesiones en la piel, cataratas o problemas en la retina.
- Durante el último trimestre puede provocar en el bebé una varicela neonatal, una enfermedad muy grave para el recién nacido.

Rubeola  

La rubéola es una enfermedad vírica que cursa con una erupción o sarpullido por todo el cuerpo. No es peligrosa, pero si se contrae durante el embarazo es muy peligrosa para el feto. En la primera analítica, el ginecólogo comprobará si estás inmunizada contra la rubéola. Si no lo estás, debes evitar el contacto con niños que puedan ser portadores del virus. Por tanto, no olvides vacunar a tus propios hijos. Si has estado en contacto con un niño con rubéola debes hacerte un análisis durante los diez días siguientes al contacto.

Un resultado negativo no permite establecer una conclusión definitiva y hay que realizar otro análisis 15 ó 20 días más tarde. Sólo con esta segunda prueba se sabrá si has sido contagiada o no. Ambos análisis deben realizarse en el mismo laboratorio para evitar cualquier error de interpretación. Los riesgos de malformaciones para el feto son mayores si hay contagio en los primeros meses disminuyendo a medida que transcurre el embarazo.

La rubéola tienen consecuencias muy negativas en el feto, pero gracias a la vacunación su incidencia ha disminuido mucho en los últimos años. La enfermedad es leve y se inicia con síntomas parecidos a los de un resfriado para provocar más tarde una erupción y dolor en las articulaciones.
- Si la embarazada contrae la enfermedad antes de la semana 11, el 90 por ciento de los fetos tendrán algún defecto.
- Si la infección se contrae después de la semana 22, el número de complicaciones disminuye. Para evitar el contagio en caso de no estar vacunada, la única medida preventiva es hacerlo al menos tres meses antes de conseguir el embarazo.

Listeriosis

Se suele contraer al ingerir alimentos contaminados por un bacilo, Listerella, que se encuentra especialmente en el queso fresco, la leche no pasteurizada, alimentos cocinados fríos, patés y carne mal cocinada.

Se trata de una enfermedad infecciosa benigna, excepto para la mujer embarazada, ya que si no se cura rápidamente, puede causar un aborto, un parto prematuro o la muerte del feto.

La bacteria se destruye a temperaturas de pasteurización, pero si el alimento está infectado y se guarda en el frigorífico seguirá multiplicándose, de ahí que no se deban tomar los alimentos ya comentados ni otros a los que haya pasado la fecha de caducidad.

Los síntomas se parecen a los de un resfriado o una gripe. Si ha habido contagio, te recetarán de inmediato un antibiótico que, administrado durante dos o tres semanas, suele bastar para bloquear el desarrollo de la infección.

Diabetes

Ser diabética o desarrollar una diabetes durante el embarazo, no es un obstáculo para tener un bebé sano. En estos casos se impone el seguimiento de unas pautas y controles que establecerá tu ginecólogo.

Si ya padecías esta enfermedad antes de quedarte embarazada, posiblemente continuarás con el tratamiento, casi siempre insulina, y con una dieta especial. Ahora bien, como las necesidades de glucosa varían durante el embarazo, es posible que el ginecólogo ajuste la dosis y revise la dieta.

Mención aparte merecen los casos de diabetes gestacional. Las cifras de glucosa sólo se elevan durante el embarazo y después del parto vuelven a ser totalmente normales. El tratamiento suele ser exclusivamente dietético y sólo en pocos casos será necesario administrar insulina, pero siempre es imprescindible controlar las cifras de glucosa desde el momento en que se detecta el problema.

Parto prematuro

Durante el embarazo, el cuello del útero tiene una forma alargada y está cerrado. Aproximadamente un mes antes de la fecha probable del parto comienza un proceso de apertura y acortamiento, si este mismo proceso se produce antes de tiempo estamos ante un posible parto prematuro, sus síntomas suelen ser contracciones frecuentes (cada 5 a 10 minutos).

Sus causas no están muy claras, sin embargo se sabe que suele ocurrir cuando se produce un embarazo múltiple, una rotura prematura de las membranas, preeclampsia o se dan anormalidades uterinas.
Recientes estudios han relacionado también el aumento de los partos prematuros con situaciones de estrés o ansiedad prolongadas. Parece que las madres que tienen muchas tensiones durante el embarazo o mantienen situaciones de estrés pueden desencadenar el parto antes de tiempo.

Si las membranas se han roto no habrá forma de detener el parto, pero si aún permanecen intactas, se podrán tomar medidas que en todo caso pasan por la obligación de guardar reposo incluso en los casos menos graves.

Para las mujeres que tienen un trabajo duro o realizan largos trayectos cotidianos, es obligado el reposo. Finalmente, es esencial el control sistemático de las infecciones en especial, urinarias y su rápido tratamiento.

IMAGEN: Daniel Lobo

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