La honestidad: un valor que debemos inculcar a nuestros hijos
Escrito por Mariaisabel Alcarraz
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Miércoles, 22 de Abril de 2009 15:02
Desde muy pequeños, las personas estamos encadenadas por una serie de prejuicios; los mismos que en muchos casos se nos transmiten a través de valores, en otros a través de miedos y así una larga lista de conceptos que en cierto modo reprimen y nos mantienen sin traspasar la delgada línea entre lo honesto y deshonesto, lo bueno y lo malo, etc. A pesar de que la honestidad durante la niñez es una conducta ética, esto quiere decir que el concepto de honestidad que tiene un niño suele ser variable, se define más conforme vayamos creciendo y nos hacemos jóvenes, los estudiosos relacionados en este tema como psicólogos, filósofos, etc. señalan al poder de la sociedad y de sus subculturas como un factor importante en este proceso de fortalecimiento a largo plazo. Los valores, la ética y las actitudes son influidas por quienes nos rodean, por eso es importante saber cual es el ambiente que rodea a nuestros hijos; es importante saber como son sus amiguos y con que clase de persona suelen estar a menudo (mejor dicho quien los está criando, observar al miembro de la familia). A todo ello, es importante desarrollar la honestidad en el niño; es preciso formar nociones, conocimientos, habilidades, emociones, vivencias y sentimientos que los preparen para una conducta honesta, que es necesario aprender. Por su propio desarrollo evolutivo el niño de la primera infancia cree que todo le pertenece, que todo gira entorno a él, y por lo tanto, todos los objetos del mundo circundante son suyos, así como aprobadas todas las acciones para poder obtener lo que desea, este egocentrismo inicial va cediendo poco a poco a comportamientos mas socializados, que lo obligan a no mentir, a no utilizar medios no adecuados, para obtener lo que quiere. Debemos recordar que nosotros como padres, siempre debemos inculcar y desarrollar el valor de la honestidad en nuestros hijos; esto constituye uno de los valores más importantes en la formación de la personalidad del niño al ser la base de relaciones personales en las que la proyección hacia nuestra relación con otras personas, esto implica un afecto personal desinteresado, y un respeto que se fortalece a través de las mismas interrelaciones. IMAGEN: Mike Baird (Flickr) ![]() |
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