Cáncer de mamas en madres gestantes
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Escrito por Laura Pillaca
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Miércoles, 23 de Septiembre de 2009 16:26 |
El cáncer de mama es el tumor más frecuentemente diagnosticado durante el embarazo y la lactancia, su importancia ha aumentado ya que cada vez son más frecuentes los embarazos en la década de los treinta o de los cuarenta y este cáncer incrementa su incidencia con la edad.
El cáncer de mama en menores de 35 años es una patología rara, por lo que su asociación con el embarazo es infrecuente, estimándose una incidencia media de 1/3.000 partos. Durante la gestación representa el 1%-3% de todas las neoplasias de la mama, siendo la edad media de la gestante los 35 años.
El índice de supervivencia global es mucho peor durante la gestación (20%-30%) que en la población general (50%), además las pacientes gestantes suelen tener ganglios positivos con mayor frecuencia en el momento del diagnóstico y probablemente el proceso ya ha metastatizado en el momento de iniciar el tratamiento, todo ello indica que el diagnóstico durante la gestación se realiza en estados más avanzados, y hace pensar, aunque ello no está confirmado, que la gestación acelera la evolución del proceso.
Diferentes estudios indican que lo que ensombrece el pronóstico del cáncer de mama asociado a la gestación no es la agresividad sino el retraso diagnóstico y terapéutico asociado.
Aborto en la paciente diagnosticada de cáncer de mamaEl diagnóstico de un cáncer de mama en una mujer gestante es siempre una situación difícil y compleja, en la que existe un impacto fuerte tanto en la mujer y en su familia como en el equipo médico. La frecuencia, afortunadamente, no es muy alta (1/4000 embarazos), aunque en los últimos años, con el retraso de la edad del primer embarazo, ha aumentado.
En general, tanto por razones biológicas como por la dificultad diagnóstica, los carcinomas de mama del embarazo tienden a corresponder a estadios más avanzados, a tener mayor grado histológico y con frecuencia no son hormonosensibles. Sin embargo, las series retrospectivas más largas publicadas han mostrado supervivencias similares a las de las pacientes no embarazadas a igualdad de estadio, grado y receptores hormonales.
TratamientoEl tratamiento fundamental, que es curativo en la mayor parte de los casos, es la cirugía. Es necesario eliminar el tumor primario en la mama. Pero además es importante saber si los ganglios axilares, que son el drenaje natural de la mama, están afectados por células tumorales. Cuando esto ocurre, se presume que las células pueden haber pasado a otras estaciones y se recomienda el tratamiento con quimioterapia. Se sabe desde hace años, que no es necesario eliminar todo el tejido mamario (mastectomía) y se recomienda siempre que sea posible, resecar sólo el tumor con un margen suficiente de seguridad (cirugía conservadora) y la administración posterior de radioterapia, con lo que se consiguen resultados similares.
La incidencia de las vitaminas y minerales en el cáncer de mamaUn consumo suficiente de vitamina A en la dieta es beneficioso para reducir el cáncer de mama. Respecto del consumo de vitaminas C y E, hay posiciones encontradas pues existen criterios diversos respecto de las cantidades de éstas que deben consumirse, algunos sostienen que deben consumirse 300 mg. por día, y otros 500 mg. por día de vitamina C. Un buen consumo de vitamina E junto con la ingesta de selenio actuarían como antioxidantes.
La baja o inadecuada ingesta de frutas y vegetales en la dieta ha sido relacionada epidemiológicamente con el incremento de riesgo de diversos cánceres incluido el de mama. Aquellas personas que tienen dentro de sus dietas una adecuada proporción de frutas y vegetales tienen la mitad de riesgo de padecer un cáncer. Lo mismo sucede con las fibras que también están asociadas con la disminución del riesgo de padecer cáncer. Una cantidad de frutas y vegetales son una excelente fuente de fibras al igual que los cereales y los granos.
El pronóstico fetal no se ve afectado de forma directa por el cáncer de mama, aunque indirectamente sí puede influir el deterioro materno debido a la enfermedad. La lactancia materna no debería suspenderse a no ser que se administre quimioterapia.
La fertilidad futura de la mujer suele disminuir a un 5-15% y si se desea un nuevo embarazo se recomienda esperar un mínimo de dos años. Se deben seguir siempre las recomendaciones del ginecólogo.
Actualmente detectar un cáncer de mama durante la gestación nos pone en una situación más optimista. Los hechos así lo demuestran, aunque si es cierto, que se suele detectar con más demora, por todos los cambios físicos del embarazo que influyen sobre la mama.
Por ello, el pilar básico para ganar tiempo al cáncer de mama durante el embarazo o fuera de él, es la detección precoz y aquí la mujer tiene la primera palabra. La técnica de autoexploración de mama es imprescindible.
IMAGEN: Caitlin Regan (Flickr)
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