
Los
futuros padres deberían hacer el esfuerzo por descubrir cómo son ellos mismos, cómo fueron educados por sus padres, cuáles fueron los errores y daños emocionales que recibieron del ambiente familiar y sociocultural, y cómo todo ello ha moldeado su personalidad. Sólo así podrán corregir actitudes y comportamientos negativos hacia el niño pudiendo actuar con mayor lucidez, amor y responsabilidad por el bien de sus hijos.
Hay conductas perjudiciales que al ser habituales no nos damos cuenta de que perjudican a nuestros hijos, un ejemplo serían las peleas y discusiones delante de ellos. Los
niños, sobre todo los más pequeños, no entienden el significado de las palabras pero sí la forma en como éstas se dicen. No perciben las palabras por su contenido, sino como sonidos agradables, desagradables u hostiles.
Así, cuando los padres discuten delante de sus hijos, éstos sufren el ambiente turbado que los rodea y su dinámica de pensamiento es la siguiente:
“soy culpable de las discusiones de mis papás porque me he portado mal y temo que me van a abandonar”. Esto les ocasiona problemas afectivos, a veces graves.
Consejos para los padres
Aquí pondré algunos consejos para los futuros padres:
- Ayude al responsable del cuidado de su hijo a conocerlo bien. Prepare una hoja con datos titulada “Información sobre mi hijo”.
- Ayude al responsable del cuidado de su hijo a tener conocimientos más a fondo acerca de su familia. Comparta con él o ella información sobre:
- Las diferentes personas que forman parte de su familia;
- La forma en que celebran los cumpleaños y los días feriados;
- Las destrezas o aptitudes que usted puede aportar;
- Situaciones por las que esté pasando la familia que pudieran afectar el comportamiento de su hijo (p. ej., un nuevo hermanito o hermanita, visitas de familiares, enfermedades, cambios en la familia).
- Observe fielmente los procedimientos establecidos para firmar todos los días el registro de entrada y salida de niños.
- Mantenga actualizada la información que puede utilizarse para comunicarse con usted en caso de una emergencia. Asegúrese de incluir información acerca de cada una de las personas autorizadas para recoger a su hijo.
- Lea toda la información que haya disponible acerca del programa.
- Asista a las conferencias entre padres y responsables.
- Cada vez que pueda, ofrézcase como voluntario para ayudar.
- Determine la mejor manera para que usted y el responsable del cuidado de su hijo puedan compartir información (p. ej., en persona, por teléfono, por correo electrónico, o mediante apuntes en un cuaderno que pueden compartir).
- Ocasionalmente, visite el centro durante el día.
- Sea respetuoso; debe comprender que el responsable también tiene otros asuntos que debe atender. Pregúntele, “¿Es éste un buen momento para hablar?”.
Diferencias entre el “Buen Padre y el Padre Responsable”
Creencia del “Buen Padre”- Debo controlar
- Tengo todo el derecho
- Estás obligado conmigo
- Tengo que ser perfecto
Creencia del "Padre Responsable"- Creo que el niño puede tomar decisiones
- Creo en el respeto mutuo
- Sé ser humano
- Sé que soy imperfecto
Comportamiento del "Buen Padre"- Exijo obediencia
- Premio y doy castigos
- Trato de ganar
- Me preocupa ser justo
- Doy, pero con condiciones
- Exijo perfección de todos
- Encuentro errores
- Me preocupa mucho "el qué dirán"
- Presiono al niño para que me haga quedar bien
Comportamiento del "Padre Responsable"- Permite que el niño elija de entre varias alternativas
- Estimulo el respeto mutuo
- Evito que el niño se sienta culpable
- Fijo normas realistas
- Enfoco las virtudes
- No me preocupa guardar mi imagen
- Soy tolerante
- Soy paciente
Resultados en el hijo del "Buen Padre"- Rebeldía
- Siente que debe ganar
- Esconde sus verdaderos deseos
- Se siente ansioso
- Busca vengarse
- Siente que la vida es injusta
- Miente
- Desconfía de los demás
- Se siente explotado
- Explota a los demás
- Cree que nunca es suficientemente bueno
- Se vuelve perfeccionista
- Le preocupa la opinión de los demás
Resultados en el hijo del "Padre Responsable"- Confianza en sí mismo
- Contribuye
- Resuelve problemas
- Se vuelve ingenioso
- Respeta a los demás y a sí mismo
- Tiene elevados sentimientos sociales
- Confía en los demás
- Ve sus errores como retos para seguir tratando de triunfar
- Tiene el valor de probar nuevas experiencias
- Es tolerante con los demás
Cuando los hijos se hacen adultos, todo ese dolor inconsciente puede volver al campo consciente en forma de síntomas, tales como fobias, miedos, ansiedades, depresiones, problemas de autoestima, etc. A causa de esto es importante que los futuros padres sean conscientes de que tener hijos no es simplemente concebirlos, atenderlos sólo cuando disponen de tiempo libre o comprarles regalos para compensar su falta de atención, paciencia y cariño suficientes. Han de comprender, además, que su responsabilidad y compromiso con ellos les obligará muchas veces a cambiar o renunciar a ciertas actividades o estilo de vida.
IMAGEN:
Rolands Lakis (Flickr)